viernes, 18 de mayo de 2012

Podría describirte cada cualidad, cada defecto, cada milímetro de su piel, cada palabra que pronuncia a cada segundo...
Créeme, son tantas las cosas que podría contarte sobre él, que yo misma me perdería entre mis sentimientos... 




lunes, 7 de mayo de 2012

Y ahí estaba ella. Cualquier persona en este mundo podría saber quién es.
Estaba tras un cristal a través del cual podía reconocer su silueta, su vestimenta, su olor, su color... cualquier cosa menos su rostro. Era la muerte.
-Déjame un poco más aquí... Quiero volver a ver su cara una vez más, por favor -dije con voz temblorosa y ojos brillosos.
Tras un largo silencio, hizo un leve movimiento detrás de ese cristal y entonces, dijo:
-¿Por qué? ¿Acaso no te he dado una vida de ventaja para que vieras su rostro, le conocieras y pudieras recordarlo todo cuando yo llegara? Una oportunidad es lo que menos necesitas...
-Llevas razón pero, toda la vida que me has dado de ventaja no me ha bastado para seguir a su lado. No sé si aún queda algún hueco de mi alma que él no conozca, o una parte de la suya que yo no conozca, pero estoy segura que será tan  pequeña, que ninguno de los dos sabremos cuál es... Lo recordaría, y lo haré si me llevas ahora contigo, pero la eternidad a la que me llevas será el verdadero olvido.
-No es la primera vez que escucho estas palabras, te lo aseguro. -hizo una breve pausa- Verás, soy el paso del tiempo, soy el olvido, soy el dolor del paso de los años y de la vida.
Sentía que, poco a poco, la habitación era más oscura y me sentía confusa si observaba demasiado aquella figura. Respiré hondo, volví la vista hacia atrás, donde toda mi vida se perdería en un solo segundo cuando la muerte lo decidiera.
Sin embargo, la muerte bajó la cabeza y tras esperar un momento, dijo unas palabras que nunca olvidaré:
-Voy a darte otra oportunidad, porque quizás no sea así como el destino quiere que te lleve conmigo. Atenta a mis palabras ahora, porque si las recuerdas todos los días de lo que te queda de vida, aprovecharás cada segundo de ella: volveré, pero no vendrás tú sola conmigo. ¿Es así como los mortales os imagináis la oportunidad que os brindo cada amanecer?
-No. Lo único a lo que tememos, es al olvido y al dolor de las personas a las que dejas solas cuando nos visitas... ¿Qué es la vida sino la oportunidad que nos dejas de no estar solos y encontrarnos a nosotros mismos?
Y, de repente, desapareció. Tal y cómo llegó.