miércoles, 17 de diciembre de 2014

Quizás este no es el lugar más seguro o importante para expresar todo lo que siento, pero a menudo, me conformo con escribir y describir lo que pienso mejor que en una cafetería o en un largo paseo. 
Acercándose ya el final de este año, reflexiono mucho más de lo que debo sobre mi personalidad y todos los hechos que han ocurrido a lo largo de estos 365 días.
No ha sido el mejor año que he tenido, de hecho, lo puedo clasificar entre los peores en todos los sentidos y por eso estoy deseando que termine y mueran con él muchos momentos y recuerdos que no quiero que se vuelvan a repetir. 
He perdido a gente en muchos sentidos: por la distancia, por el olvido, por el rechazo, por la ignorancia y por la muerte. 
He visto cómo en muchos momentos en los que necesitaba un abrazo o un empujón para seguir adelante me he quedado sola mientras ayudaba a los demás. He sentido muchísimas veces a lo largo de este año el poco (y a veces mucho) interés que ponen las personas dependiendo de la situación. 
No me considero la mejor persona del mundo, porque yo también me he equivocado muchísimo a lo largo de estos meses, y de formas que no deberían haber sido, pero siempre que me necesitaban pueden tener por seguro que estaba allí.
Me he sorprendido de la reacción de muchas personas conmigo, cuando pensaba que las conocía mejor de que me esperaba. 
Gracias por ayudarme a recordar por qué debo pensarme las cosas antes de hablar y de hacerlas cuando os conviene.
Gracias por iros con el 2014.