lunes, 18 de mayo de 2015

Hoy, las palabras que quiero decir no me salen por la boca, ni siquiera me atrevo a decirlas en voz alta por miedo a que me escuches, por eso mejor lo escribo aquí, donde nadie me ve.

Llevo días pensando en qué es lo que realmente hace felices a las personas, preguntándome si somos un ser que sólo se preocupa por sus propios logros, o si acaso nos hace felices el hecho de estar vivos.
Creo que no voy a ser objetiva escribiendo lo que siento aquí, pero quizás así hoy me sienta un poco mejor y pueda descansar mañana.

No sé si he hecho algo mal, que lo he hecho muchas veces, pero no hoy y tampoco ayer. Me da la sensación de que te hice daño y no me acuerdo, como esas personas que no recuerdan nada en su memoria a corto plazo. Pensaba que, merecía un día sólo para mí, un día en el que pudiera sentir lo orgullosa que otra persona se pudiera sentir por mí. No quiero ser egoísta ni tampoco el centro de atención, pero qué menos que le demos a cada persona un minuto para demostrarle lo mucho que la queremos.

Y quizá ayer me tocaba a mí, y no pude disfrutar de ello porque sin querer te he hecho algo. O quizás yo me estoy equivocando.

Pensaba que querías que algún día fuéramos como tú y que nos reconocieran los esfuerzos que hacemos igual que hicieron antes contigo, pero parece que hoy no te has acordado de eso. Y otra vez más guardaré este día en un cajón que revisaré de vez en cuando y que no querré ordenarlo por miedo a que alguien más lo vea.