Hoy, las palabras que quiero decir no me salen por la boca, ni siquiera me atrevo a decirlas en voz alta por miedo a que me escuches, por eso mejor lo escribo aquí, donde nadie me ve.
Llevo días pensando en qué es lo que realmente hace felices a las personas, preguntándome si somos un ser que sólo se preocupa por sus propios logros, o si acaso nos hace felices el hecho de estar vivos.
Creo que no voy a ser objetiva escribiendo lo que siento aquí, pero quizás así hoy me sienta un poco mejor y pueda descansar mañana.
No sé si he hecho algo mal, que lo he hecho muchas veces, pero no hoy y tampoco ayer. Me da la sensación de que te hice daño y no me acuerdo, como esas personas que no recuerdan nada en su memoria a corto plazo. Pensaba que, merecía un día sólo para mí, un día en el que pudiera sentir lo orgullosa que otra persona se pudiera sentir por mí. No quiero ser egoísta ni tampoco el centro de atención, pero qué menos que le demos a cada persona un minuto para demostrarle lo mucho que la queremos.
Y quizá ayer me tocaba a mí, y no pude disfrutar de ello porque sin querer te he hecho algo. O quizás yo me estoy equivocando.
Pensaba que querías que algún día fuéramos como tú y que nos reconocieran los esfuerzos que hacemos igual que hicieron antes contigo, pero parece que hoy no te has acordado de eso. Y otra vez más guardaré este día en un cajón que revisaré de vez en cuando y que no querré ordenarlo por miedo a que alguien más lo vea.
Yo y mis extrañas circunstancias.
Las oportunidades de levantar el vuelo y completar tu vida siempre llegan... estoy esperando mi turno.
lunes, 18 de mayo de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Quizás este no es el lugar más seguro o importante para expresar todo lo que siento, pero a menudo, me conformo con escribir y describir lo que pienso mejor que en una cafetería o en un largo paseo.
Acercándose ya el final de este año, reflexiono mucho más de lo que debo sobre mi personalidad y todos los hechos que han ocurrido a lo largo de estos 365 días.
No ha sido el mejor año que he tenido, de hecho, lo puedo clasificar entre los peores en todos los sentidos y por eso estoy deseando que termine y mueran con él muchos momentos y recuerdos que no quiero que se vuelvan a repetir.
He perdido a gente en muchos sentidos: por la distancia, por el olvido, por el rechazo, por la ignorancia y por la muerte.
He visto cómo en muchos momentos en los que necesitaba un abrazo o un empujón para seguir adelante me he quedado sola mientras ayudaba a los demás. He sentido muchísimas veces a lo largo de este año el poco (y a veces mucho) interés que ponen las personas dependiendo de la situación.
No me considero la mejor persona del mundo, porque yo también me he equivocado muchísimo a lo largo de estos meses, y de formas que no deberían haber sido, pero siempre que me necesitaban pueden tener por seguro que estaba allí.
Me he sorprendido de la reacción de muchas personas conmigo, cuando pensaba que las conocía mejor de que me esperaba.
Gracias por ayudarme a recordar por qué debo pensarme las cosas antes de hablar y de hacerlas cuando os conviene.
Gracias por iros con el 2014.
Acercándose ya el final de este año, reflexiono mucho más de lo que debo sobre mi personalidad y todos los hechos que han ocurrido a lo largo de estos 365 días.
No ha sido el mejor año que he tenido, de hecho, lo puedo clasificar entre los peores en todos los sentidos y por eso estoy deseando que termine y mueran con él muchos momentos y recuerdos que no quiero que se vuelvan a repetir.
He perdido a gente en muchos sentidos: por la distancia, por el olvido, por el rechazo, por la ignorancia y por la muerte.
He visto cómo en muchos momentos en los que necesitaba un abrazo o un empujón para seguir adelante me he quedado sola mientras ayudaba a los demás. He sentido muchísimas veces a lo largo de este año el poco (y a veces mucho) interés que ponen las personas dependiendo de la situación.
No me considero la mejor persona del mundo, porque yo también me he equivocado muchísimo a lo largo de estos meses, y de formas que no deberían haber sido, pero siempre que me necesitaban pueden tener por seguro que estaba allí.
Me he sorprendido de la reacción de muchas personas conmigo, cuando pensaba que las conocía mejor de que me esperaba.
Gracias por ayudarme a recordar por qué debo pensarme las cosas antes de hablar y de hacerlas cuando os conviene.
Gracias por iros con el 2014.
martes, 30 de septiembre de 2014
Hoy, ni siquiera ahora, es el momento ideal para ponerme aquí a relatar mi vida pero me siento tan encerrada en estas cuatro paredes vacías que necesito expresar y describir a este monstruo que me acecha hace tanto...
Hoy me faltaba el aliento, literalmente. No he podido aguantar más el peso de mi cuerpo y he caído rendida ante mis errores, ante mis defectos. Sola.
Ahora mismo siento que esta habitación se ha ensanchado un milímetro para dejarme respirar unas horas, para no dejarme sin aliento otro día más y que vuelva a recuperar fuerzas para hundirme un poco más mañana cuando el sol se ponga.
No sé cómo describir como me siento mentalmente, pero si pudiera hacer una pequeña comparación, os diría que, quien quiera que sea, en otra vida me abandonó y me dejó aquí sin poder apoyarme en nada. Juro que no encuentro la salida de este laberinto en el que estoy sin rozar los arbustos que forman los diferentes caminos que opté por seguir un día y que acabaron por no tener salida.
Si alguien por un caso remoto se encuentra aquí, en este pequeño blog de una persona desconocida como soy yo, y piensa que todo esto me lo está pagando el karma, le diría que quizás sea cierto.
Quizás me he sentido tan fuerte antes y con tan inmenso poder que no miré en lo que arrasaba a mi paso, y hoy están terminando de arrasar lo mío. Quizás es una lección que tengo que aprender porque me esperan más adversidades fuera de aquí... De lo que estoy segura es que no sé si podré salir algún día de aquí sin ayuda, y aseguro que he gritado en silencio, que he llorado de impotencia mientras me reía y que he abrazado a alguien que me necesitaba cuando yo me ahogaba por dentro.
No pido recompensa alguna, de hecho no sé lo que estoy pidiendo, pero estoy segura de que mientras me he sentido perdida en mi estrecha respiración, me he acordado de ello.
Ahora entiendo a esas personas que se sentían acorraladas en un extenso lugar y que, dado un momento en el que decidieron expresar de algún modo u otro su ansiedad, nadie supo saber por qué lo hicieron. Pedían ayuda dejándose la garganta en ello, pero sin abrir la boca.
Quiero salir de aquí.
Hoy me faltaba el aliento, literalmente. No he podido aguantar más el peso de mi cuerpo y he caído rendida ante mis errores, ante mis defectos. Sola.
Ahora mismo siento que esta habitación se ha ensanchado un milímetro para dejarme respirar unas horas, para no dejarme sin aliento otro día más y que vuelva a recuperar fuerzas para hundirme un poco más mañana cuando el sol se ponga.
No sé cómo describir como me siento mentalmente, pero si pudiera hacer una pequeña comparación, os diría que, quien quiera que sea, en otra vida me abandonó y me dejó aquí sin poder apoyarme en nada. Juro que no encuentro la salida de este laberinto en el que estoy sin rozar los arbustos que forman los diferentes caminos que opté por seguir un día y que acabaron por no tener salida.
Si alguien por un caso remoto se encuentra aquí, en este pequeño blog de una persona desconocida como soy yo, y piensa que todo esto me lo está pagando el karma, le diría que quizás sea cierto.
Quizás me he sentido tan fuerte antes y con tan inmenso poder que no miré en lo que arrasaba a mi paso, y hoy están terminando de arrasar lo mío. Quizás es una lección que tengo que aprender porque me esperan más adversidades fuera de aquí... De lo que estoy segura es que no sé si podré salir algún día de aquí sin ayuda, y aseguro que he gritado en silencio, que he llorado de impotencia mientras me reía y que he abrazado a alguien que me necesitaba cuando yo me ahogaba por dentro.
No pido recompensa alguna, de hecho no sé lo que estoy pidiendo, pero estoy segura de que mientras me he sentido perdida en mi estrecha respiración, me he acordado de ello.
Ahora entiendo a esas personas que se sentían acorraladas en un extenso lugar y que, dado un momento en el que decidieron expresar de algún modo u otro su ansiedad, nadie supo saber por qué lo hicieron. Pedían ayuda dejándose la garganta en ello, pero sin abrir la boca.
Quiero salir de aquí.
viernes, 29 de agosto de 2014
Otro verano más que se acaba, y otro año más en el que saco mis reflexiones. Este año no ha sido ni de lejos el mejor. De hecho, creo que ha sido uno de los peores. He pasado de no parar, de tener la cabeza en mil sitios, a estar muy decepcionada con mi vida y con las cosas que me rodean.
Me he dado cuenta que, hacer cosas por los demás nunca te va a ser recompensado. Da exactamente igual que te arrastres, que te preocupes, que intentes tener pequeños o grandes detalles con las personas que te importan, porque luego no te va a ser recompensado.
Por supuesto, nuestras acciones no tienen por qué ser malintencionadas o interesadas sólo por el hecho de pensar que algún día estas mismas personas nos ayudarán cuando nos haga falta: las cosas se hacen simplemente porque queremos a nuestros compañeros más cercanos.
Este verano, esperaba encontrarme con algún que otro reencuentro, con una llamada en mitad de este caluroso verano o quizás con una sorpresa inesperada. Pero no ha sido así.
Y no quiero ni pensar lo que será el invierno.
Me he dado cuenta que, hacer cosas por los demás nunca te va a ser recompensado. Da exactamente igual que te arrastres, que te preocupes, que intentes tener pequeños o grandes detalles con las personas que te importan, porque luego no te va a ser recompensado.
Por supuesto, nuestras acciones no tienen por qué ser malintencionadas o interesadas sólo por el hecho de pensar que algún día estas mismas personas nos ayudarán cuando nos haga falta: las cosas se hacen simplemente porque queremos a nuestros compañeros más cercanos.
Este verano, esperaba encontrarme con algún que otro reencuentro, con una llamada en mitad de este caluroso verano o quizás con una sorpresa inesperada. Pero no ha sido así.
Y no quiero ni pensar lo que será el invierno.
lunes, 30 de junio de 2014
¿Qué es lo que nos enamora de una persona? ¿Es su forma de ser, o la nueva que se forma con la de uno mismo? ¿O quizás sea los sentimientos que provoca en ti una vez que eres consciente de ello? ¿Somos uno o dos implicados?
Nunca sabremos con certeza si somos nosotros los que hacemos que el enamorarse sea una cosa recíproca o algo tan tacaño como apoderarnos de un sentimiento para nosotros mismos.
Lo que yo sé es, que independientemente de si es el primero el que te incita a enamorarte o si es uno mismo el que se ofrece a recibir ese sentimiento, no te enamoras de una persona por una sola opción.
Te enamoras porque hay demasiadas cosas de las que eres dependiente que nunca serías capaz de elegir una de ellas por encima de todas. Nada es suficiente ni nada es demasiado si lo comparas con otro rasgo que te haya dejado atrapado.
Yo me enamoré de lo que me hace ser cuando es él, de lo que somos los dos en un solo conjunto. Me enamoré también de nuestras abismales diferencias, que de cerca resultaban ser minúsculas.
De la protección que me ofrece cuando estas ante el peligro, tú mismo. Eso también me hizo ser parte de él.
No sé si hubo algo que no quisiera en él, pero definitivamente si no lo quise aún sigo sin saber por qué no lo conozco.
No te enamoras de una persona en cuestión de palabras, sino de actos, que son muchos a su lado, y que, como su propio ser, no puedo elegir ninguno de ellos por encima de los demás.
Por supuesto que me enamoré de cómo hace que no pase el tiempo, que días sean horas, y que horas sean minutos cuando aparece. Y así, miles de pequeñas memorias de las que nunca os podría la mejor que tuviera.
No os enamoréis de una persona de la que podáis decir qué es lo que más os gusta de ella, de la que podáis poner en un ranking con los ojos cerrados qué momento fue el que os hizo decidir que ésa era la persona que andabais buscando, porque entonces, no será ella.
No os enamoréis de una persona de la que necesitéis descansar aunque sea un rato, de la que aguantéis sin verla unos días sin tener contacto mínimo, de la que solo tengáis el máximo sentimiento en un momento aislado...
Enamorarse es, no poder elegir.
domingo, 16 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
Those are the real moments in which you're happy. Those in which you turn the music on and relax for a long time. Damn! This is an amazing feeling, looking at the ceiling once more in your life, but not thinking at all: orgasm.
I have dreamed too many times with this that now I'm really enjoying it.
In fact, I have what I need. I have never felt so loved as today.
Thanks a million.
I have dreamed too many times with this that now I'm really enjoying it.
In fact, I have what I need. I have never felt so loved as today.
Thanks a million.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


