Supongo que son pequeños fragmentos de mi vida en los que no encajo en ningún lugar, en ningún momento o con ninguna persona.
Y a veces, necesito lo contrario de lo que estoy recibiendo, como todos... pero huyo.
Huyo de mí misma, porque soy yo quien se repite constantemente que así no son las cosas, que deje de correr y llorar para poder pensar por un momento en lo que estoy haciendo, pero nunca lo he hecho.
Se secan mis lágrimas en la cara mientras sigo andando, sin saber a dónde, sin saber cuando voy a parar porque nadie me ha dicho que debo hacerlo.
De hecho nadie sabe que me he ido, o que he estado una hora sola en silencio en algún lugar perdido, y yo misma me ahogo en mis pensamientos.
Tampoco nadie se da cuenta en estos momentos, que puedo estar horas sin dormir, abrazando mi almohada con fuerza para que no se escuchen mis sollozos...
Es entonces cuando te das cuenta que nadie sabe dónde estás, ni qué has estado haciendo, y decides volver sobre tus pasos... Y el camino de vuelta se te hace más largo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario