Querido ángel de la guarda:
Hoy te escribo esta carta, principalmente para darte las gracias por todo lo que has hecho por mí durante todo este tiempo.
Supongo que, el principio de esta historia, que podría haber empezado de tantas otras maneras, tuvo que empezar así para que todo encajara en cada espacio de nuestra diminuta existencia.
Sin embargo reconozco, que no me importa ahora como "podrían haber sido" las cosas si hubieran empezado de otra forma, sino que no quiero que haya un final.
No puedes abandonarme nunca.
No ahora que me has hecho necesitarte para poder respirar.
¿Sabes? Al principio todo me resultaba tan extraño... Sentirse sola el día anterior, llorando por dentro y odiando mi pasado para sentirse en compañía al día siguiente... Para esperar las horas que hiciese falta para volver a tener tu presencia aunque fuera a unos metros de distancia...
Nunca antes había escrito una carta a un ángel de la guarda. Supongo que porque no te encontraba, porque estarías escondido esperándome o porque eras tú el que no me habías encontrado a mí.
Pero, aún siendo un ángel de la guarda, tienes una historia igual de curiosa que la mía, igual de solitaria, con las mismas ansias de volar...
"¡Qué pena que un ángel no sepa volar! ¿Cómo va a poder cuidar de mí entonces?", pensé cuando ya te habías marchado antes de dormir. Lo que no sabía, es que yo tenía tus alas, que tú te habías llevado también las mías y que no podía hacerlo sin ti.
Entonces empecé a cuidarte cuando comprendí que un ángel también puede estar herido cuando se cae del cielo, y que quizás seamos nosotros los ángeles para vosotros.
No sé cómo se cuida a un ángel, porque nunca antes he tenido otro, pero espero que lo esté haciendo bien.
Dicen que hoy te haces un poquito más mayor, pero que a la vez eres también joven. También me han dicho que en el cielo te tienen envidia porque aún haciéndote hoy más viejo te ven más feliz que el más veterano de ellos.
Ángel, sólo espero que sea cierto que te vean más feliz que cualquiera en este mundo, y que la razón sea porque ahora has encontrado con quién volar en este cielo enorme pero que juntos se te hace pequeño.
Buenas noches.
Te quiero.
Las oportunidades de levantar el vuelo y completar tu vida siempre llegan... estoy esperando mi turno.
viernes, 26 de octubre de 2012
viernes, 19 de octubre de 2012
Entonces recordó el tacto de las sábanas de la que hoy ya no era su cama. Aquellas que habían presenciado cómo se abrazaban, cómo se daban calor, cómo se amaron durante el paso del tiempo...
Y aún siendo ellas tan frías como el hielo, nunca pasó una noche helada si dormía a su lado.
Así lo recordaba ella aquella mañana.
Entonces, un cálido aliento cruzó su cuerpo, haciendo que se estremeciera allí mismo detrás de su espalda...
Hoy tampoco se acordaba de lo que era pasar frío por la noche.
martes, 16 de octubre de 2012
Nada se podía ver tras aquella espesa niebla que cubría el campo, mirando a través de aquella maldita ventana que ni siquiera podía protegerle del frío.
Ese viento gélido que cruzaba toda la casa desde fuera, era tan valiente que incluso las paredes se rendían ante él, haciendo así que aquel lugar fuera el lugar menos deseado para vivir.
Pero todavía cabía esperanza. Por eso seguía viviendo allí, esperando que alguien vuelva cuando aquella maldita niebla decidiera desaparecer...
Vivía en esa pequeña casa abandonada, lejos de la ciudad y de la sociedad solo.
Al principio quería vivir solo porque le molestaba el ruido, le molestaban aquellos niños que jugaban todos los días en su puerta, le molestaba la música... le molestaba la gente.
Más tarde, cuando alguien dispuesto a prestarle ayuda en esos días tan duros de invierno, se dió cuenta que quería seguir viviendo solo porque se podía valer por sí mismo.
Incluso llegó a no necesitar a su familia, quedándose así ante el peligro de la naturaleza completamente en soledad, sin más sonido que el de sus huellas en la tierra.
Este es sólo el comienzo de una triste historia de cualquier hombre que desea alejarse del mundo por un momento, de cualquier hombre que decide que no puede vivir sin su sociedad, de cualquier hombre que vive allí...
Y aunque pudiera yo contaros cómo termina esta repetida historia, preferiría que vosotros y vuestra imaginación decidiérais cómo os gustaría que fuera el condenado destino de este esclavo de la soledad...
Ese viento gélido que cruzaba toda la casa desde fuera, era tan valiente que incluso las paredes se rendían ante él, haciendo así que aquel lugar fuera el lugar menos deseado para vivir.
Pero todavía cabía esperanza. Por eso seguía viviendo allí, esperando que alguien vuelva cuando aquella maldita niebla decidiera desaparecer...
Vivía en esa pequeña casa abandonada, lejos de la ciudad y de la sociedad solo.
Al principio quería vivir solo porque le molestaba el ruido, le molestaban aquellos niños que jugaban todos los días en su puerta, le molestaba la música... le molestaba la gente.
Más tarde, cuando alguien dispuesto a prestarle ayuda en esos días tan duros de invierno, se dió cuenta que quería seguir viviendo solo porque se podía valer por sí mismo.
Incluso llegó a no necesitar a su familia, quedándose así ante el peligro de la naturaleza completamente en soledad, sin más sonido que el de sus huellas en la tierra.
Este es sólo el comienzo de una triste historia de cualquier hombre que desea alejarse del mundo por un momento, de cualquier hombre que decide que no puede vivir sin su sociedad, de cualquier hombre que vive allí...
Y aunque pudiera yo contaros cómo termina esta repetida historia, preferiría que vosotros y vuestra imaginación decidiérais cómo os gustaría que fuera el condenado destino de este esclavo de la soledad...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
