Y aún siendo ellas tan frías como el hielo, nunca pasó una noche helada si dormía a su lado.
Así lo recordaba ella aquella mañana.
Entonces, un cálido aliento cruzó su cuerpo, haciendo que se estremeciera allí mismo detrás de su espalda...
Hoy tampoco se acordaba de lo que era pasar frío por la noche.

No hay comentarios:
Publicar un comentario