viernes, 19 de octubre de 2012

Entonces recordó el tacto de las sábanas de la que hoy ya no era su cama. Aquellas que habían presenciado cómo se abrazaban, cómo se daban calor, cómo se amaron durante el paso del tiempo...
Y aún siendo ellas tan frías como el hielo, nunca pasó una noche helada si dormía a su lado.
Así lo recordaba ella aquella mañana.


Entonces, un cálido aliento cruzó su cuerpo, haciendo que se estremeciera allí mismo detrás de su espalda... 
Hoy tampoco se acordaba de lo que era pasar frío por la noche.

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