Nada se podía ver tras aquella espesa niebla que cubría el campo, mirando a través de aquella maldita ventana que ni siquiera podía protegerle del frío.
Ese viento gélido que cruzaba toda la casa desde fuera, era tan valiente que incluso las paredes se rendían ante él, haciendo así que aquel lugar fuera el lugar menos deseado para vivir.
Pero todavía cabía esperanza. Por eso seguía viviendo allí, esperando que alguien vuelva cuando aquella maldita niebla decidiera desaparecer...
Vivía en esa pequeña casa abandonada, lejos de la ciudad y de la sociedad solo.
Al principio quería vivir solo porque le molestaba el ruido, le molestaban aquellos niños que jugaban todos los días en su puerta, le molestaba la música... le molestaba la gente.
Más tarde, cuando alguien dispuesto a prestarle ayuda en esos días tan duros de invierno, se dió cuenta que quería seguir viviendo solo porque se podía valer por sí mismo.
Incluso llegó a no necesitar a su familia, quedándose así ante el peligro de la naturaleza completamente en soledad, sin más sonido que el de sus huellas en la tierra.
Este es sólo el comienzo de una triste historia de cualquier hombre que desea alejarse del mundo por un momento, de cualquier hombre que decide que no puede vivir sin su sociedad, de cualquier hombre que vive allí...
Y aunque pudiera yo contaros cómo termina esta repetida historia, preferiría que vosotros y vuestra imaginación decidiérais cómo os gustaría que fuera el condenado destino de este esclavo de la soledad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario