martes, 3 de diciembre de 2013

A veces, aunque considero que soy feliz, siento que aún me falta algo. No sé si es la falta de motivación a la que estoy expuesta últimamente, un tiempo en el que las cosas se han vuelto un poco más difíciles o que el frío nos suele cambiar el humor tras caer el sol. 

Tengo muchísimos recuerdos buenos que vienen a mi mente en estos días, porque supongo que es lo que necesito si no termino de sentirme bien. Recuerdo el día que me dije a mí misma que no hacía falta nada más... Y aquí estoy.

Supongo que, es uno de esas rachas en las que quieres que las personas a las que tienes aprecio puedan compensarte con un pequeño detalle, de esos que hacen que les des el abrazo más sincero y grande que les has dado en mucho tiempo. O quizás una pequeña iniciativa cuando estás un poco más triste que antes...

...qué malo es el frío. 



martes, 24 de septiembre de 2013

Aparecen personas en la vida curiosamente extrañas, que se permiten cambiar tu ritmo de vida, tu forma de pensar y de sentir el mundo cómo normalmente lo haces. Y lo saben.
Supongo que, en algún remoto caso, nadie es consciente de los cambios que se hacen el uno al otro en ambas vidas y en ambas almas.

Escuchadme, que sé lo que digo...


Detrás de una puerta, cruzando una calle, a través de un cristal, bajo un paraguas, sentado frente a ti, en un círculo vicioso... encontraréis a aquellas curiosas personas que precisamente están ahí, sin que nadie lo sepa, sin que tú te hayas percatado que habían estado ahí desde que tú llegaras mucho después... y se dispondrán a cambiarte. Y a cambiarse porque tú eres suyo. 

Así es una obtención de un cuerpo pegado a un alma, que se une a la tuya durante una etapa de tu vida, sea la que sea, tratando de hacer algo en ti.

Agradezco que encontrara detrás de una puerta, cruzando una calle, a través de un cristal, bajo un paraguas, sentado frente a mi y en un círculo vicioso a la misma persona de la que me vicié desde que llegué mucho tiempo después: porque ella me estaba buscando a mí.



domingo, 15 de septiembre de 2013

Y de nuevo allí, frente a toda la libertad posible, cerca del éxito, de la felicidad final, volví a sentirme sola...
Quizás, la vida intenta de nuevo que piense  y recapacite, pero se me hace difícil conseguirlo. Ni siquiera sé por qué ha tenido que ser ahora, en este preciso instante, y este mismo lugar donde me tengo que venir abajo. 
Lo peor de sentarte en este fragmento del rocoso camino, es que me siento cansada y todas las imágenes se nublan. 
De hecho, creo estar confundiendo recuerdos con fantasías o pesadillas, y enseñanzas con un castigo, y no sé si a mi lado hay alguien dispuesto a decirme cómo son las cosas.

A lo mejor estoy rodeada de maravillosas personas en esta parada, pero la niebla de confusión que estoy sintiendo ahora mismo no me deja verlas y lo que es peor, oírlas.
Me imagino, que por culpa de estos pensamientos, de no saber en qué parte del camino me he parado y por qué, no consigo saber cuál es la razón de mi cansancio. Mis pies se pararon y ya está.
No noto ningún movimiento muscular, ni siquiera de los faciales, esos que todos los días te hacen sonreír o llorar cuando expresas tus emociones... Se han perdido y alguien se los ha llevado.
Lo único que noto son mis lágrimas cruzando mis mejillas, y parándose en mis labios, para saber que algo no va bien aquí. Y es lo único que me avisa hasta ahora de la situación...

Quizás esté sola y lo que estoy viviendo es la realidad... claro.


lunes, 22 de julio de 2013

Se nos vuelven importantes muchas personas a lo largo de nuestra vida. Algunas, sospechamos que en algún momento pasarán a ser parte de tus recuerdos. Otras, están contigo desde que naces.
Pero, todos y cada uno de nosotros, tiene una persona que es la más especial, en un solo sentido, y que de una manera u otra nos hace especial también a nosotros. 
Esa persona, que al principio no lo notas, pero día a día se hace un hueco en tu vida, en tus anécdotas, en tus sentimientos incluso, se convierte en un pilar básico de tu psicología.
Yo encontré a la mía.
Y la amo.

martes, 4 de junio de 2013

Las personas no son buenas ni malas, no son románticas o materialistas, no te quieren por tu dinero o por un interés físico... Créeme que no.
Las personas solamente tienen acciones constructivas o destructivas. Y esto lo sabes el día que te analizas a ti mismo, y por consecuencia, a los que te rodean.

lunes, 25 de febrero de 2013

Escapar de la nada

A menudo, los caminos del subconsciente nos traicionan y nos hacen desconfiar de nuestras propias posiciones. Ahora mismo, no sé si he elegido el buen camino o si por el contrario, el éxito del esfuerzo se acercará algún día.
Me pregunto, ¿hay alguna manera de volver a cambiar el camino? ¿de formar tu propio camino? Me  gustaría que ese sendero en el que ne hallo, nadie haya pisado antes. Siento que tenía que haber arriesgado más y haber pensado menos, pero seguramente, si no hubiera elegido todas las opciones que en su día tuve que escoger, no sería ni la mitad de lo que soy ahora.
Reconozco que, de algún modo, puedo ver a través de minutos y segundos lo que puede ser que ocurra dentro de unos años, como tantas veces me ha pasado. Pero esta vez no quiero que sea así. Quiero que la vida me sorprenda de una vez por todas, como lo hacía antes.
No lo sé. Ahora mismo me encuentro perdida entre un bosque de acres, en el que sus hojas y ramas no dejan que vea el tremebundo rayo de sol que me oculta mi Yo.
Escapar es una buena idea. Definitivamente lo es.

martes, 5 de febrero de 2013

Y aparecen días en los que, sin saber por qué, no quieres saber nada del mundo. Necesitas aislarte, vivir en la más absoluta soledad y hablar con tu propio ser.
Si hablas con el "ello", seguramente no puedas evitar controlar tus pensamientos primitivos... o tal vez sí, si sabes lo suficiente. Qué curiosas son las pulsiones de la vida, que ni siquiera uno mismo las conoce...
Totalmente, somos producto de los deseos del "yo", que conforme creces y aprendes de tus acciones y tu propia vida defines tus ataques y defensas psicológicas. 
Que no se preocupe nadie. Yo misma hablaré con mi "superyó" sobre mis recompensas y caprichos psicológicos.
No hay más que hablar.