Aparecen personas en la vida curiosamente extrañas, que se permiten cambiar tu ritmo de vida, tu forma de pensar y de sentir el mundo cómo normalmente lo haces. Y lo saben.
Supongo que, en algún remoto caso, nadie es consciente de los cambios que se hacen el uno al otro en ambas vidas y en ambas almas.
Escuchadme, que sé lo que digo...
Detrás de una puerta, cruzando una calle, a través de un cristal, bajo un paraguas, sentado frente a ti, en un círculo vicioso... encontraréis a aquellas curiosas personas que precisamente están ahí, sin que nadie lo sepa, sin que tú te hayas percatado que habían estado ahí desde que tú llegaras mucho después... y se dispondrán a cambiarte. Y a cambiarse porque tú eres suyo.
Así es una obtención de un cuerpo pegado a un alma, que se une a la tuya durante una etapa de tu vida, sea la que sea, tratando de hacer algo en ti.
Agradezco que encontrara detrás de una puerta, cruzando una calle, a través de un cristal, bajo un paraguas, sentado frente a mi y en un círculo vicioso a la misma persona de la que me vicié desde que llegué mucho tiempo después: porque ella me estaba buscando a mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario