domingo, 15 de septiembre de 2013

Y de nuevo allí, frente a toda la libertad posible, cerca del éxito, de la felicidad final, volví a sentirme sola...
Quizás, la vida intenta de nuevo que piense  y recapacite, pero se me hace difícil conseguirlo. Ni siquiera sé por qué ha tenido que ser ahora, en este preciso instante, y este mismo lugar donde me tengo que venir abajo. 
Lo peor de sentarte en este fragmento del rocoso camino, es que me siento cansada y todas las imágenes se nublan. 
De hecho, creo estar confundiendo recuerdos con fantasías o pesadillas, y enseñanzas con un castigo, y no sé si a mi lado hay alguien dispuesto a decirme cómo son las cosas.

A lo mejor estoy rodeada de maravillosas personas en esta parada, pero la niebla de confusión que estoy sintiendo ahora mismo no me deja verlas y lo que es peor, oírlas.
Me imagino, que por culpa de estos pensamientos, de no saber en qué parte del camino me he parado y por qué, no consigo saber cuál es la razón de mi cansancio. Mis pies se pararon y ya está.
No noto ningún movimiento muscular, ni siquiera de los faciales, esos que todos los días te hacen sonreír o llorar cuando expresas tus emociones... Se han perdido y alguien se los ha llevado.
Lo único que noto son mis lágrimas cruzando mis mejillas, y parándose en mis labios, para saber que algo no va bien aquí. Y es lo único que me avisa hasta ahora de la situación...

Quizás esté sola y lo que estoy viviendo es la realidad... claro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario