miércoles, 25 de abril de 2012

Making the end

Y, de repente, dejó de ser un día nublado y lluvioso. Ni siquiera se oía el viento golpeando las persianas y silbando a través de los pequeños escondites de la casa.
Mis pupilas buscaban luz entre aquellas dudosas sombras que mi propia mente intentaba descifrar. El olor a tierra mojada desaparecía a cada paso que daba, y a decir verdad, me hacía sentir bien.
El mundo ahora parecía distinto, aunque aquellos recuerdos que se guardaron bajo llave aullaban, gritaban, y se retorcían de dolor por salir.
Y fue, ahí, en ese mismo instante en el que tuve miedo de volver a ver en mi mente aquellos fragmentos de recuerdos nítidos, cuando a través de cada rincón secreto pude ver un rayo de luz distinto al anterior.
Ni yo misma podría describir ese sentimiento, esa sensación de volver a sentirse libre, de ver cómo cada rayo de luz que veía iluminaba mi vida entera, o al menos, todo lo que conocía.
Supongo que si me preguntárais qué descripción sería la perfecta para ese momento en el que me sentí libre de mi propia jaula, os diría que era la esperanza...

Beginning

Podía notar incluso a través de mis párpados entonces cerrados, la oscuridad que había en el ambiente. Sentía cómo las gotas de agua golpeaban las ventanas de esa habitación y un olor a tierra mojada ocupaba todo el espacio que podía conocer.
Tras ver aquel día lluvioso, después de un día agotador, que casi acababa con mi existencia y mis esperanzas, decidí que no volvería a pensar ni un segundo más en los errores que había cometido entonces, en las veces que me arrepentía de mi pasado y de mí misma.
No me importaba qué pasaba a mi alrededor, e incluso me atrevo a decir, que no me importaba ni yo misma. Cualquier evento que ocurriera no era nada interesante, no me inquietaba su presencia, ni su ausencia.
Era, por lo tanto, una persona que vagaba por sus pensamientos sin motivo alguno. Sin buscar un sólo recuerdo que pudiera dañarme, evitando incluso aquellos que me sacaban de la indiferencia que sentía hacia la vida.
Es así cómo quise matar mi propia personalidad y cómo dormí mis recuerdos en ese mundo mental vacío en el que me hallaba, en el que nadie ni nada podría entrar sin la clave de aquello que me mataba cada segundo y que me hacía seguir notando la angustia de mis mentiras.

lunes, 16 de abril de 2012

Miedos

No tener miedo es muy complicado para todos. Incluso para los que dicen ser valientes.
Hay personas que tienen miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a las alturas, a la soledad... Pero, ¿qué hay de esas personas que tienen miedo a ser felices?
Las personas que tienen esa fobia, no pueden enfrentarse a su miedo como lo haría un niño que tiene miedo a la oscuridad y soporta como puede una sola noche en su cama sin ninguna luz cerca. La felicidad no se ve, ni se toca... La felicidad se siente, y el hecho de no poder controlarla o saber por qué está ahí, es lo que asusta a muchas personas. Es la angustia de no querer que se vaya.
Pero, si os digo la verdad, siempre podremos saber cual es nuestra felicidad, y no tendremos que angustiarnos por su presencia. Porque cuando de verdad está junto a nosotros, el resto de tus miedos se han ido y no te has dado cuenta...Y aquellos que ahora mismo estéis  junto a la felicidad, me comprenderéis... 
Ahora no tenéis miedo a la oscuridad, ni a los fantasmas, ni a las alturas...
...ni a la soledad.

domingo, 8 de abril de 2012

La sensación de estar vivo no es siempre la misma. A veces sentimos que estamos casi muertos, otras veces que estamos en el mundo por casualidad y no tenemos nada que perder o alguna vez pensamos que le tenemos miedo a la muerte.
Pero, vivir de verdad tu vida es lo realmente difícil. No siempre nos damos cuenta que estamos vivos y seguimos andando, sin prestar atención a los pequeños detalles que están día a día con nosotros, a las personas que aparecen en nuestras vidas y nos cambian sin saberlo, a las horas perdidas cuando hacemos algo que nos gusta... Y es así, como un día miras a tu alrededor y piensas: "¿Tengo todo esto? ¿Desde cuándo?".
Sí, no te has dado cuenta cómo empezaste de cero, porque es lo fácil. Lo difícil es conseguir que cada día, cada momento, cada segundo, sea como empezar de cero.
Y ahí es dónde la mayoría de las personas nos rendimos.
A no ser, que alguien sepa cómo no rendirse y se quede a tu lado para enseñarte...

domingo, 1 de abril de 2012

He de reconocer, que aunque la mayoría de las cosas de las que puedo reflexionar son bastante catastróficas, hay alguna que otra excepción que contar.
Supongo que intento recordar qué hay de bueno en una historia triste, violenta o macabra porque incluso en las cosas que no nos agradan o que nos han cambiado por completo hay algo que aprendemos.
¿Pero en algún momento las cosas van perfectamente bien? ¿Existe ese tiempo y lugar en tu vida en el que nada puede salir mal?
Soy alguien poco indicado para decirlo pero, creo que sí. 
Otra cosa es el miedo que tenemos a perderlo. Pero eso es otra historia.