martes, 18 de diciembre de 2012

Llegan días un poco reflexivos para todo el mundo. Supongo.
La mayoría de las personas, de un modo u otro, tienden a hacer un balance sobre qué ha pasado, cómo ha pasado, qué tipo de cosas hemos perdido y ganado, lo que podría haber sido...
Sabéis a qué me estoy refiriendo.
Yo también soy de esas personas que se preguntan si, de un día para otro, las cosas volverán a cambiar como lo hicieron durante 365 días antes de esa noche, y no me importa reconocerlo.
¿Quién no se hace un esquema sobre ese capítulo de su vida? 

Todos los años, he destacado dos simples cosas: lo que me da pena que se vaya con el fin de año, y lo que no.
Algunos años he tenido que cargar con un dolor, como la pérdida de seres queridos, que precisamente en esas fechas sueles odiar cómo se los ha llevado el tiempo pero, también me alegraba de que muchísimas más personas desaparecieran de mi vida para siempre.
Y, no es un pensamiento egoísta pero, al menos sé que las personas que se fueron me querían y nunca me harían daño, no como los que siguen vivos... de éstos te puedes esperar cualquier cosa.

Este año, ha pasado a la velocidad de la luz, increiblemente rápido... Ni siquiera he notado el dolor del paso del tiempo. 
Sé que sólo ha sido por una razón: mi ángel de la guarda.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

-Siempre estaremos juntos, ¿verdad?
-Te voy a contar algo que un día me dijo mi padre: "Mira las estrellas: los grandes reyes del pasado nos observan desde esas estrellas."
-¿De veras?
-Sí, y cuando te sientas solo, recuerda que esos reyes estarán ahí para guiarte... y yo también.


martes, 27 de noviembre de 2012

De nuevo la lluvia estaba golpeando la ventana tras la cual se escondía todas las noches. Esa noche más que nunca le apetecía salir para contemplar el cielo oscuro, a través de todas esas pequeñas gotas de agua que querían rozar su cuerpo. 
Era precioso observar cómo todo el mundo tenía un lugar en el que refugiarse en una noche tan especial como aquella, y eso que ella tenía uno, pero no había motivo por el que quedarse allí.

Las calles se quedaban solas, los charcos eran uno solo y no tenían miedo de que cruzaras sus aguas con tu peso y tus botas. 
Verdaderamente, no importaba absolutamente nada lo que pasara aquella noche.

Pero, desgraciadamente, no tenía nadie que pudiera abrazarla después de volver empapada cuando había estado media hora bajo la lluvia. Esta vez no. 

Así que la única manera de poder observar el terrorífico cielo, de escuchar el maravilloso sonido de los truenos, era la de quedarse quieta durante unos minutos desde aquella habitación, a través de aquella pequeña ventana mientras tomaba un café a temperatura "fusión del núcleo terrestre"...

-¡Cariño! -dijo una voz desde la planta de abajo- ¡Ya estoy en casa! ¡Joder! ¿Has visto cómo llue...

Un beso. Sólo necesita un beso.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Querida Alice:
Resulta que cuando recuperas la vista, y a la vez la vida, no quieres que se escape ni un detalle de lo diario, que suele ser a lo que menos atención prestamos.
Te juro que no me cansé de analizar cada movimiento, ya fuera voluntario o involuntario, de su cuerpo.

Me dí cuenta muchísimo antes de acomodar los latidos de mi corazón que su sonrisa era muchísimo más bonita si no se lo esperaba. 
Que solía esperar mirando hacia el suelo, con las manos metidas en los bolsillos de la chaqueta mientras movía un sólo pie fue algo curioso: es la primera imagen que tengo de mi nueva vida.
No sabía nadie que si algo no le agradaba hacía una mueca en el lado derecho de la boca mientras cerraba los dos ojos y luego te miraba desafiante. 

Creo que ahora mismo no hay mejor tacto que el de su pelo, porque resulta que lo prohibido se me hizo tentador... Como él en sí.



jueves, 15 de noviembre de 2012

Winter

Hacía tiempo que no odiaba algo tanto como el invierno, cómo sentir el maldito frío tocando cada milímetro de la dermis y tener que resguardarme de la humedad del viento cada mañana.
Eso de esconderse bajo diez centímetros de ropa sin no mostrar más que los ojos al amanecer es tan triste...

Juro que seguía odiando el invierno más que la horrible cicatriz que expuse al mundo entero años atrás. Ojalá pudiera hacer que cada preciosa imagen que reflejaba aquella cámara y mi memoria tuvieran un maldito botón de "replay" para no tener que recurrir a refugiarme en mi propio pensamiento.
Y aún así, odio el invierno porque te hace ser lo más dependiente e indefenso del mundo animal, necesitando a cada momento que intentes sobrevivir gracias a otra persona y si te falta en un sólo segundo sientes que ya estás en lo más hondo de la cadena alimenticia.
Repito, odio el invierno.

viernes, 26 de octubre de 2012

Querido ángel de la guarda:

Hoy te escribo esta carta, principalmente para darte las gracias por todo lo que has hecho por mí durante todo este tiempo.

Supongo que, el principio de esta historia, que podría haber empezado de tantas otras maneras, tuvo que empezar así para que todo encajara en cada espacio de nuestra diminuta existencia.
Sin embargo reconozco, que no me importa ahora como "podrían haber sido" las cosas si hubieran empezado de otra forma, sino que no quiero que haya un final. 
No puedes abandonarme nunca. 
No ahora que me has hecho necesitarte para poder respirar.

¿Sabes? Al principio todo me resultaba tan extraño... Sentirse sola el día anterior, llorando por dentro y odiando mi pasado para sentirse en compañía al día siguiente... Para esperar las horas que hiciese falta para volver a tener tu presencia aunque fuera a unos metros de distancia...

Nunca antes había escrito una carta a un ángel de la guarda. Supongo que porque no te encontraba, porque estarías escondido esperándome o porque eras tú el que no me habías encontrado a mí. 
Pero, aún siendo un ángel de la guarda, tienes una historia igual de curiosa que la mía, igual de solitaria, con las mismas ansias de volar...

"¡Qué pena que un ángel no sepa volar! ¿Cómo va a poder cuidar de mí entonces?", pensé cuando ya te habías marchado antes de dormir. Lo que no sabía, es que yo tenía tus alas,  que tú te habías llevado también las mías y que no podía hacerlo sin ti.

Entonces empecé a cuidarte cuando comprendí que un ángel también puede estar herido cuando se cae del cielo, y que quizás seamos nosotros los ángeles para vosotros. 
No sé cómo se cuida a un ángel, porque nunca antes he tenido otro, pero espero que lo esté haciendo bien.

Dicen que hoy te haces un poquito más mayor, pero que a la vez eres también joven. También me han dicho que en el cielo te tienen envidia porque aún haciéndote hoy más viejo te ven más feliz que el más veterano de ellos. 

Ángel, sólo espero que sea cierto que te vean más feliz que cualquiera en este mundo, y que la razón sea porque ahora has encontrado con quién volar en este cielo enorme pero que juntos se te hace pequeño.

Buenas noches.
Te quiero.



viernes, 19 de octubre de 2012

Entonces recordó el tacto de las sábanas de la que hoy ya no era su cama. Aquellas que habían presenciado cómo se abrazaban, cómo se daban calor, cómo se amaron durante el paso del tiempo...
Y aún siendo ellas tan frías como el hielo, nunca pasó una noche helada si dormía a su lado.
Así lo recordaba ella aquella mañana.


Entonces, un cálido aliento cruzó su cuerpo, haciendo que se estremeciera allí mismo detrás de su espalda... 
Hoy tampoco se acordaba de lo que era pasar frío por la noche.

martes, 16 de octubre de 2012

Nada se podía ver tras aquella espesa niebla que cubría el campo, mirando a través de aquella maldita ventana que ni siquiera podía protegerle del frío.
Ese viento gélido que cruzaba toda la casa desde fuera, era tan valiente que incluso las paredes se rendían ante él, haciendo así que aquel lugar fuera el lugar menos deseado para vivir.
Pero todavía cabía esperanza. Por eso seguía viviendo allí, esperando que alguien vuelva cuando aquella maldita niebla decidiera desaparecer...

Vivía en esa pequeña casa abandonada, lejos de la ciudad y de la sociedad solo.
Al principio quería vivir solo porque le molestaba el ruido, le molestaban aquellos niños que jugaban todos los días en su puerta, le molestaba la música... le molestaba la gente.
Más tarde, cuando alguien dispuesto a prestarle ayuda en esos días tan duros de invierno, se dió cuenta que quería seguir viviendo solo porque se podía valer por sí mismo.
Incluso llegó a no necesitar a su familia, quedándose así ante el peligro de la naturaleza completamente en soledad, sin más sonido que el de sus huellas en la tierra.

Este es sólo el comienzo de una triste historia de cualquier hombre que desea alejarse del mundo por un momento, de cualquier hombre que decide que no puede vivir sin su sociedad, de cualquier hombre que vive allí...

Y aunque pudiera yo contaros cómo termina esta repetida historia, preferiría que vosotros y vuestra imaginación decidiérais cómo os gustaría que fuera el condenado destino de este esclavo de la soledad...

domingo, 30 de septiembre de 2012

Y ahí estaba él. Quieto. Mirando hacia el suelo, esperando una voz desde el otro lado que le llame.

Y, en ese segundo en el que acabo de verle, recuerdo muchas cosas, tantas que ni siquiera yo podría contarlas todas.

Mirando hacia el suelo. Así estaba la primera vez que le ví. Esperando de nuevo. Pero supongo que esa vez esperaba algo más que una voz. Esperaba a alguien que le ayudara, que supiera enseñarle el mundo que había más allá de la vista de una persona, que le demostrara que hay cosas preciosas pero que no se ven...
También recuerdo su sufrimiento cuando me confesó todos sus miedos, todas sus pesadillas y todas aquellas escenas que ahora, puedo hacer que sean parte de una memoria olvidada tras muchas sonrisas.

Y mirándole así, quieto, esperando tan paciente, recuerdo su primer abrazo de apoyo cuando unas lágrimas de dolor que gritaban por salir y que alguien las secara en mi rostro aparecieron una fría noche de febrero.
Porque él también sufría por verme así, sin ninguna salida más que su cariño...

Las personas creemos que no, que nunca cerramos heridas. Quizás, lo que debemos hacer, es esperar a que alguien aparezca para ayudarnos a cicatrizarlas. 

Y es en ese justo momento en el que termino de recordar todo sobre esa persona que sigue mirando hacia el suelo esperándome, cuando vuelve la mirada y sé que nunca podría abandonarle.
Para. Piensa. Esas palabras que hoy otros pronuncian, han salido también de mi boca hace tiempo.
Hoy no les creo, no me parece bien. Mienten.

viernes, 24 de agosto de 2012

¿Sabéis por qué todo es distinto? Porque me he enamorado de cada milímetro de su piel y de cada pensamiento que guarda.
Me encanta todo. Él. Sin más.
No hay un minuto entero en el que no esté pensando en él, en qué estará haciendo en ese momento... Porque es mi droga, y le necesito todo el tiempo que puedo.
Me encanta él.
Me encanta que me de un beso en la frente cuando no me lo espero, porque le apetece.
Me encanta cuando me apoyo en su brazo y me acaricia el pelo, tan despacio, tan suave y tiernamente que incluso llego a quedarme dormida.
Me encanta que me mire y yo me haga la tonta para seguir notando su mirada en mí.
Me encanta que me quite y me ponga los zapatos cuando estoy encima suya.
Me encanta que me tumbe sin que yo se lo pida, mientras besa todo mi cuerpo.
Me encanta que me tenga en brazos y me lleve a la cama, al sofá, o al suelo.
Me encanta que, mientras estamos dormidos, me abrace inconscientemente.
Me encanta que me susurre al oído que me quiere, que ese día estoy preciosa o que soy pequeña.
Me encanta que me proteja cuando estamos solos en la calle.
Me encanta que agarre mis piernas fuertemente mientras suspira.
Me encanta que me desnude.
Me encanta que sonría y que ría mientras suelta una carcajada.
Me encanta encontrarme con su mirada cuando me doy la vuelta.
Me encantan sus dibujos, sus peluches, sus rosas, sus cartas, sus canciones, sus dulces...
Me encanta verlo despertar.
Me encanta verlo dormir.
Me encanta que me acompañe a casa.
Me encanta hacerle cosquillas y ver como aguanta sin reir.
Me encanta que recorra mi cuerpo con sus manos.
Me encanta que me bese cada espacio en mi cuerpo.
Me encanta que me haga el amor hasta dejarme sin aliento.
Me encanta que me bese y me abrace después de hacerlo.


Pero sobre todo, lo que más me gusta y amo, es que todo esto sea estando enamorada de él...

viernes, 10 de agosto de 2012

Por supuesto. Por supuesto que las personas cambiamos a lo largo de nuestras vidas.
O por lo menos, yo sí lo he hecho...

domingo, 29 de julio de 2012

Supongo que son pequeños fragmentos de mi vida en los que no encajo en ningún lugar, en ningún momento o con ninguna persona.
Y a veces, necesito lo contrario de lo que estoy recibiendo, como todos... pero huyo.
Huyo de mí misma, porque soy yo quien se repite constantemente que así no son las cosas, que deje de correr y llorar para poder pensar por un momento en lo que estoy haciendo, pero nunca lo he hecho.
Se secan mis lágrimas en la cara mientras sigo andando, sin saber a dónde, sin saber cuando voy a parar porque nadie me ha dicho que debo hacerlo.
De hecho nadie sabe que me he ido, o que he estado una hora sola en silencio en algún lugar perdido, y yo misma me ahogo en mis pensamientos.
Tampoco nadie se da cuenta en estos momentos, que puedo estar horas sin dormir, abrazando mi almohada con fuerza para que no se escuchen mis sollozos...
Es entonces cuando te das cuenta que nadie sabe dónde estás, ni qué has estado haciendo, y decides volver sobre tus pasos... Y el camino de vuelta se te hace más largo.

jueves, 19 de julio de 2012

Most of us do not know how to solve our problems and we need another person to help us.
Sometimes, this person can imagine new situations and combinations of moments when we need them, but there are some things in our lives that nobody can fix.
And then, is when you are absolutely alone...
But, only sometimes...


I imagined lot of solutions for my problems, for my personal needs, for my sad life but I had never been brave to do that. 
Maybe, I need him because I was lonely, fool and useless and today, and everyday of my poor life, all the things around the world have a bit of sense since I met him.

Hopefully somebody could tell him how he changed my life. Maybe he is reading this in this moment, maybe he is sleeping or listening to the music, but I hope he knew that today, me, that little girl in that bus, loves him so much that she would do anything for him.

lunes, 2 de julio de 2012

Later, when everything was not dark again and the air was calm, she realized that all her new life, all her new expectations about the world she has, was there. Next to her.
He was unsleeping and looking at her all night long. There was no better way to start a day... Definitely there wasn't.
Then, all her body was with him, with his body and his lifeblood, feeling herself.
But, when she hugged him, there were some words she honestly didn't expect in that moment:
-I've missed you...


And she knew they were as happy as ever.

domingo, 24 de junio de 2012

La mayoría de las personas, solemos definirnos como si fuéramos los síntomas de una enfermedad. Somos las cosas buenas y las cosas malas que puede tener cualquiera. Normalmente, nos definimos a través de nuestras cualidades, de nuestros defectos o de nuestros gustos.
¿Pero qué más somos? ¿Acaso la vida se resume en factores tan comunes?
Yo no me conformo con explicar qué color me gusta más, si soporto el ruido de la lluvia a la madrugada, si escucho música pop o si mi animal preferido es el perro.
Soy miles de caminos que se han cruzado y aún no han sido pisados porque la única manera de hacerlo es arriesgando todo lo que se puede, y yo no pude atreverme.
Soy las preguntas que se hace mi familia cuando estoy de mal humor y mi único gesto es la desaparición por completo de ella.
Soy un charco de lágrimas en una cama ahogada en el silencio, o el ruido de la música en la soledad de mis pensamientos en la madrugada.
Soy una carcajada cuando alguien la necesita, cuando todo se vuelve negro para los demás.
Soy el cansancio después de dos días sin dormir para que tú también los pases.
Soy un beso que te rescata si has perdido la esperanza y necesitas a alguien que te escuche cuando ni siquiera ha empezado tu tormenta.
Soy el abrazo de las buenas noticias y el hombro en el que llorar por las malas.
Soy un golpe estúpido por hacerte reir.
Soy un corazón latiendo, unas mejillas rojas, unas escasas palabras y una mirada perdida cuando le vi por primera vez.
Soy un tirón de pelo y un puñetazo cuando se acumula la rabia.
Soy una misma respuesta para la misma pregunta, sea la que sea, las veces que quieran ser y las personas que la estén haciendo.
Soy la palabra que hiere por dentro y nunca cicatriza porque no sabes, y a veces, no quieres curarla porque duele más si la recuerdas pero sigue contigo.
Soy el miedo a lo desconocido, porque no sabes si algún día cambiará tu suerte.
Soy, a fin de cuentas, yo misma...

jueves, 14 de junio de 2012

A veces, en muy pocas ocasiones, creo en el destino.
Recuerdo ese momento, ese instante en el que se paró de verdad el tiempo. Creo que ni siquiera existía el aire, ni las estaciones, ni el sol, ni las estrellas, ni un solo minutero que se moviera en ese instante.
Recuerdo que hasta mi sangre, mis arterias y venas, mi sistema nervioso y mi corazón no respondían...
Esa sensación de no saber si es un sueño, si el mundo está dando vueltas sobre ti misma y no eres lo suficiente consciente para moverte, si has muerto en una fracción de segundo mientras cruzabas la calle. Juro que no sé dónde me encontraba.
Y, supongo que, en algún momento de la consciencia que pude encontrar entre miles de pensamientos, de dolorosos y punzantes enemigos, de millones de historias que duelen al ser ajeno, de trillones de lágrimas entre las sábanas de un pequeño mundo, pude ver la mirada más pura y sincera que había encontrado en mi vida, me estaba observando a mí.
Explicarte ahora mismo cómo y por qué suceden las cosas sin motivo alguno, sin ganártelo a pulso, esperando sentada en un banco viendo como pasa el tiempo en tu piel no es posible.
Algún día, entre todo ese tiempo que he recuperado, entre todo ese fragmento de vida que he recibido, podré deciros por qué, cómo y cuando me merecí todo el universo.
Pero eso es otra historia.

lunes, 4 de junio de 2012

Queramos o no, la vida nos presenta ocasiones en las que debemos superarnos a nosotros mismos, luchar por los demás, ser más fuertes que aquellos que intentan hundirnos y solemos vencer...O no.
Pero, sin embargo, raras veces nos encontramos por el camino personas y situaciones que, sin querer, serán lo más importante de nuestras vida a partir de entonces.
Y yo, que soy una persona llena de cicatrices pero que logra salvarse a sí misma del abismo, que siempre espera lo negativo porque es lo único que conoce, que solamente cree en lo que puede ver por su propia experiencia, que evita la invasión de su espacio personal por miedo a lo desconocido tras una sonrisa, he encontrado a alguien en mi camino que nunca pensaría que existiera.
Alguien que hace que cada segundo sea distinto y cura día y noche todas y cada una de las cicatrices que haya en mí.
Si hay alguien, algún Dios o ser que pueda manejar nuestros destinos tengo que estarle eternamente agradecida, porque si no me hubiera encontrado allí y entonces con él, no sé qué sería de mí ahora.
No lo separes nunca de mí, por favor.

viernes, 18 de mayo de 2012

Podría describirte cada cualidad, cada defecto, cada milímetro de su piel, cada palabra que pronuncia a cada segundo...
Créeme, son tantas las cosas que podría contarte sobre él, que yo misma me perdería entre mis sentimientos... 




lunes, 7 de mayo de 2012

Y ahí estaba ella. Cualquier persona en este mundo podría saber quién es.
Estaba tras un cristal a través del cual podía reconocer su silueta, su vestimenta, su olor, su color... cualquier cosa menos su rostro. Era la muerte.
-Déjame un poco más aquí... Quiero volver a ver su cara una vez más, por favor -dije con voz temblorosa y ojos brillosos.
Tras un largo silencio, hizo un leve movimiento detrás de ese cristal y entonces, dijo:
-¿Por qué? ¿Acaso no te he dado una vida de ventaja para que vieras su rostro, le conocieras y pudieras recordarlo todo cuando yo llegara? Una oportunidad es lo que menos necesitas...
-Llevas razón pero, toda la vida que me has dado de ventaja no me ha bastado para seguir a su lado. No sé si aún queda algún hueco de mi alma que él no conozca, o una parte de la suya que yo no conozca, pero estoy segura que será tan  pequeña, que ninguno de los dos sabremos cuál es... Lo recordaría, y lo haré si me llevas ahora contigo, pero la eternidad a la que me llevas será el verdadero olvido.
-No es la primera vez que escucho estas palabras, te lo aseguro. -hizo una breve pausa- Verás, soy el paso del tiempo, soy el olvido, soy el dolor del paso de los años y de la vida.
Sentía que, poco a poco, la habitación era más oscura y me sentía confusa si observaba demasiado aquella figura. Respiré hondo, volví la vista hacia atrás, donde toda mi vida se perdería en un solo segundo cuando la muerte lo decidiera.
Sin embargo, la muerte bajó la cabeza y tras esperar un momento, dijo unas palabras que nunca olvidaré:
-Voy a darte otra oportunidad, porque quizás no sea así como el destino quiere que te lleve conmigo. Atenta a mis palabras ahora, porque si las recuerdas todos los días de lo que te queda de vida, aprovecharás cada segundo de ella: volveré, pero no vendrás tú sola conmigo. ¿Es así como los mortales os imagináis la oportunidad que os brindo cada amanecer?
-No. Lo único a lo que tememos, es al olvido y al dolor de las personas a las que dejas solas cuando nos visitas... ¿Qué es la vida sino la oportunidad que nos dejas de no estar solos y encontrarnos a nosotros mismos?
Y, de repente, desapareció. Tal y cómo llegó.

miércoles, 25 de abril de 2012

Making the end

Y, de repente, dejó de ser un día nublado y lluvioso. Ni siquiera se oía el viento golpeando las persianas y silbando a través de los pequeños escondites de la casa.
Mis pupilas buscaban luz entre aquellas dudosas sombras que mi propia mente intentaba descifrar. El olor a tierra mojada desaparecía a cada paso que daba, y a decir verdad, me hacía sentir bien.
El mundo ahora parecía distinto, aunque aquellos recuerdos que se guardaron bajo llave aullaban, gritaban, y se retorcían de dolor por salir.
Y fue, ahí, en ese mismo instante en el que tuve miedo de volver a ver en mi mente aquellos fragmentos de recuerdos nítidos, cuando a través de cada rincón secreto pude ver un rayo de luz distinto al anterior.
Ni yo misma podría describir ese sentimiento, esa sensación de volver a sentirse libre, de ver cómo cada rayo de luz que veía iluminaba mi vida entera, o al menos, todo lo que conocía.
Supongo que si me preguntárais qué descripción sería la perfecta para ese momento en el que me sentí libre de mi propia jaula, os diría que era la esperanza...

Beginning

Podía notar incluso a través de mis párpados entonces cerrados, la oscuridad que había en el ambiente. Sentía cómo las gotas de agua golpeaban las ventanas de esa habitación y un olor a tierra mojada ocupaba todo el espacio que podía conocer.
Tras ver aquel día lluvioso, después de un día agotador, que casi acababa con mi existencia y mis esperanzas, decidí que no volvería a pensar ni un segundo más en los errores que había cometido entonces, en las veces que me arrepentía de mi pasado y de mí misma.
No me importaba qué pasaba a mi alrededor, e incluso me atrevo a decir, que no me importaba ni yo misma. Cualquier evento que ocurriera no era nada interesante, no me inquietaba su presencia, ni su ausencia.
Era, por lo tanto, una persona que vagaba por sus pensamientos sin motivo alguno. Sin buscar un sólo recuerdo que pudiera dañarme, evitando incluso aquellos que me sacaban de la indiferencia que sentía hacia la vida.
Es así cómo quise matar mi propia personalidad y cómo dormí mis recuerdos en ese mundo mental vacío en el que me hallaba, en el que nadie ni nada podría entrar sin la clave de aquello que me mataba cada segundo y que me hacía seguir notando la angustia de mis mentiras.

lunes, 16 de abril de 2012

Miedos

No tener miedo es muy complicado para todos. Incluso para los que dicen ser valientes.
Hay personas que tienen miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a las alturas, a la soledad... Pero, ¿qué hay de esas personas que tienen miedo a ser felices?
Las personas que tienen esa fobia, no pueden enfrentarse a su miedo como lo haría un niño que tiene miedo a la oscuridad y soporta como puede una sola noche en su cama sin ninguna luz cerca. La felicidad no se ve, ni se toca... La felicidad se siente, y el hecho de no poder controlarla o saber por qué está ahí, es lo que asusta a muchas personas. Es la angustia de no querer que se vaya.
Pero, si os digo la verdad, siempre podremos saber cual es nuestra felicidad, y no tendremos que angustiarnos por su presencia. Porque cuando de verdad está junto a nosotros, el resto de tus miedos se han ido y no te has dado cuenta...Y aquellos que ahora mismo estéis  junto a la felicidad, me comprenderéis... 
Ahora no tenéis miedo a la oscuridad, ni a los fantasmas, ni a las alturas...
...ni a la soledad.

domingo, 8 de abril de 2012

La sensación de estar vivo no es siempre la misma. A veces sentimos que estamos casi muertos, otras veces que estamos en el mundo por casualidad y no tenemos nada que perder o alguna vez pensamos que le tenemos miedo a la muerte.
Pero, vivir de verdad tu vida es lo realmente difícil. No siempre nos damos cuenta que estamos vivos y seguimos andando, sin prestar atención a los pequeños detalles que están día a día con nosotros, a las personas que aparecen en nuestras vidas y nos cambian sin saberlo, a las horas perdidas cuando hacemos algo que nos gusta... Y es así, como un día miras a tu alrededor y piensas: "¿Tengo todo esto? ¿Desde cuándo?".
Sí, no te has dado cuenta cómo empezaste de cero, porque es lo fácil. Lo difícil es conseguir que cada día, cada momento, cada segundo, sea como empezar de cero.
Y ahí es dónde la mayoría de las personas nos rendimos.
A no ser, que alguien sepa cómo no rendirse y se quede a tu lado para enseñarte...

domingo, 1 de abril de 2012

He de reconocer, que aunque la mayoría de las cosas de las que puedo reflexionar son bastante catastróficas, hay alguna que otra excepción que contar.
Supongo que intento recordar qué hay de bueno en una historia triste, violenta o macabra porque incluso en las cosas que no nos agradan o que nos han cambiado por completo hay algo que aprendemos.
¿Pero en algún momento las cosas van perfectamente bien? ¿Existe ese tiempo y lugar en tu vida en el que nada puede salir mal?
Soy alguien poco indicado para decirlo pero, creo que sí. 
Otra cosa es el miedo que tenemos a perderlo. Pero eso es otra historia.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Dark

Oscuridad. No parece tan mala si te das cuenta que, la mayoría de las veces, te puedes refugiar en ella. Ahí puedes pensar sin ni siquiera imaginar lo que hay fuera, lo que te está rodeando en ese momento y poder expandir tu mente.
Es así como, de vez en cuando, me siento frente a esta pantalla con la luz apagada, intentando pensar que no existe nada más allá de las cuatro paredes que me rodean.
Hoy, y podría decir que en especial esta noche, siento que el mundo se ha derrumbado delante de mí. La gente ya no es la misma, mis amigos se separan, la familia deja de ser lo que era para ti y ver como así pasa el tiempo, crea un clima que deja mucho que desear. ¿Es así como van sucediendo las cosas?
De todas formas, sea lo que sea, espero que prometa algo más que malos recuerdos.

martes, 6 de marzo de 2012

Casuality

Nunca me había parado a pensar en los momentos en los que la vida gira completamente de rumbo.
Es decir, no sabía que un solo segundo, un movimiento, un paso o una mirada era tan importante. ¿Quién sabe qué otras extrañas circunstancias hubiera vivido si hubiera llegado a un lugar un minuto más tarde? ¿Acaso lo que me hubiese encontrado por el camino hubiera cambiado algo en mí?
Es ahora, cuando me he dado cuenta que a menudo, nos cruzamos con situaciones que nos parecen normales y las ignoramos por ello, sin saber que, quizás, un solo segundo, un movimiento, un paso o una mirada las recordarás durante el resto de tu vida.

viernes, 2 de marzo de 2012

Real things

¿Es posible que un sólo segundo vivido sea después crucial para el resto de tu vida? Si os digo la verdad, para mí sí...
Han sido tantos segundos con negativas consecuencias a lo largo de mi corta vida, que me veo condicionada en cualquier ámbito. En realidad, no importa las veces que te caigas, las veces que te hagan sufrir o las veces que quieres desaparecer del mundo, lo que realmente importa es cómo has salido de ello, cómo lo has afrontado.
¡Qué demonios...! La gente huye de sus recuerdos, de sus malas experiencias... ¿Por qué? Yo intento hacerlo, pero recordarlas es poder estar orgullosa de mi presente, de saber por qué soy como soy, de comprobar que a pesar de los malos momentos he podido salir adelante.

martes, 14 de febrero de 2012

Hace varios años, en unas extrañas circunstancias que me rodeaban entonces, pensaba que las cosas que pasaban en un mismo instante permanecerían a mi lado hasta que pudiera dejar de recordarlo. En eso consiste la inexperiencia, en aprender que las cosas no son como aparentan ser el mismo momento en el que tratas con ellas. Cosas como el amor, la amistad o incluso la familia creía que eran cosas perennes, indestructibles y fuertes.
Así es como hoy me defino como una persona no miedosa, sino un poco insegura de la estabilidad de las cosas que me rodean. He convivido con la ausencia repentina y sin sentido de cosas y personas que amaba y era dependiente de ellas.
Tampoco me considero una persona arisca, sino precavida. He aprendido que de un momento a otro las cosas cambian de tal manera que tú también lo haces con ellas.
En resumen, no creo en  las casualidades, ni en el destino, ni en la eternidad y pureza de las cosas. Soy el resultado de, como he dicho, unas extrañas circunstancias que hicieron que yo me convirtiera en una persona desconfiada del mundo, sin más cobijo y confianza que yo y mis propios principios.



He decidido hacerme un blog. Quizás porque siento la necesidad de dejar plasmados mis pensamientos y emociones en un lugar abstracto y solitario como puede ser Internet, donde todos somos desconocidos y leemos las publicaciones de otras personas que se sienten como nosotros mismos.
Por eso, a partir de hoy soy una de las miles de personas que, de una manera u otra, desean contarle al mundo qué es de ellos.